El micromedidor permite a las empresas no solo facturar fugas de agua sino malos hábitos de consumo, y a los usuarios, les permite tomar medidas para ahorrar el agua.
Este tipo de control permitiría que las empresas que prestan el servicio de agua puedan ampliar su cobertura y continuar con el servicio.
El agua no facturada llega al 35%, y es que nadie valora lo que tiene cuando no le cuesta.
Según información de la SUNASS solo un 54% de los usuarios a nivel nacional cuentan con medidor en sus casas y de todos los medidores que se instalan el 25% son robados.
Pero no solo tenemos el deber de ser medidos también tenemos la obligación de hacer un buen uso del servicio y ello parte del consumo que hacemos del agua, lo cual implica denunciar y evitar que las personas continúan con conexiones clandestinas.
Al robar agua se atenta contra el sostenimiento de las empresas y se impide que más familias cuenten con agua y desagüe en sus casas.
También es obligación del usuario mantener en buen estado las instalaciones sanitarias para que el agua potable que ingresa a nuestra casa no se contamine por tuberías en mal estado.
En Huaycan, los micromedidores permitieron que los pobladores tengan agua en sus hogares durante todo el día y aún así conocen su valor y cuidan este recurso.
La calidad de vida inicia teniendo agua al interior de nuestras casas, es necesario contar con un micromedidor es nuestros hogares.


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